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Hablemos del raso

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Hablemos del raso

Si echamos la vista atrás, el raso es uno de esos tejidos que siempre se ha relacionado con el lujo. Desde hace siglos, esta tela tan codiciada ha sido una de las preferidas para fabricar ropa de cama, trajes de novia, zapatos, batines – tanto de mujer como de hombre -, es decir, para crear prendas delicadas y suntuosas. Pero, ¿por qué de pronto hemos pasado a verlo por todas partes? Para conocer el motivo, es necesario repasar su historia

El raso llega desde Oriente. De hecho, fue uno de los productos exóticos más comerciados desde China a otras partes del mundo, como por ejemplo, la Europa de la Edad Media. Pero en un primer momento (y aunque parezca increíble), no se usaba únicamente para vestir, sino también para forrar muebles, e incluso salas enteras.

Poco a poco y con el paso de los años, este tejido tan suave y brillante pasó de vestir muebles, ropa de cama y prendas de la cúpula de la Iglesia católica (por poneros un ejemplo), a mostrar a las actrices de Hollywood en paños menores, ya que se empleaba para crear esos sensuales conjuntos de ropa interior, e incluso, a cubrir los cuerpos sudorosos y cansados de los boxeadores tras el primer asalto. ¿Os viene la imagen a la cabeza?

A lo largo de la historia de la moda, la versatilidad del raso, únicamente ha sido comparable con la del terciopelo. Sin embargo, cuando de verdad empezamos a verlo como uno de esos tejidos perfectos para salir a la calle, fue cuando los grandes diseñadores lo usaron para vestir a sus modelos sobre la pasarela. Fue entonces cuando comprendimos que el raso sí puede usarse para todo.

Yves Saint Laurent, uno de los grandes visionarios de la moda, además de vestir a las mujeres con smoking, transparencias y de convertir en Alta Costura, unos sencillos vaqueros, fue un auténtico apasionado del raso. Más tarde, uno de sus sucesores, Hedi Slimane, también convirtió este delicado tejido en protagonista de muchas de sus creaciones.

De esta forma, gracias a ellos – y a muchos otros grandes modistos –, y junto al ojo de los cazadores de tendencias de la industria del fast fashion, empezamos a ver esta tela en las calles. Inspirándose en grandes campañas, los diseñadores de Inditex, Hennes&Mauritz o Mango empezaron a crear. Y así comenzamos a ver el raso en bombers – una de las prendas que sí o sí deberías tener en este tejido – chockers, la tendencia masiva del 2016 o slip dresses, esos vestidos que parecen un salto de cama pero que resultan ser la prenda perfecta para la primavera.

Nosotros para esta temporada apostamos por los zapatos de raso. Unas bonitas palas o mulés, unas zapatillas de deporte e incluso unos stilettos en este tejido, pueden ser los mejores candidatos para triunfar hasta que llegue el otoño.

Hablemos del raso

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Si echamos la vista atrás, el raso es uno de esos tejidos que siempre se ha relacionado con el lujo. Desde hace siglos, esta tela tan codiciada ha sido una de las preferidas para fabricar ropa de cama, trajes de novia, zapatos, batines – tanto de mujer como de hombre -, es decir, para crear prendas delicadas y suntuosas. Pero, ¿por qué de pronto hemos pasado a verlo por todas partes? Para conocer el motivo, es necesario repasar su historia

El raso llega desde Oriente. De hecho, fue uno de los productos exóticos más comerciados desde China a otras partes del mundo, como por ejemplo, la Europa de la Edad Media. Pero en un primer momento (y aunque parezca increíble), no se usaba únicamente para vestir, sino también para forrar muebles, e incluso salas enteras.

Poco a poco y con el paso de los años, este tejido tan suave y brillante pasó de vestir muebles, ropa de cama y prendas de la cúpula de la Iglesia católica (por poneros un ejemplo), a mostrar a las actrices de Hollywood en paños menores, ya que se empleaba para crear esos sensuales conjuntos de ropa interior, e incluso, a cubrir los cuerpos sudorosos y cansados de los boxeadores tras el primer asalto. ¿Os viene la imagen a la cabeza?

A lo largo de la historia de la moda, la versatilidad del raso, únicamente ha sido comparable con la del terciopelo. Sin embargo, cuando de verdad empezamos a verlo como uno de esos tejidos perfectos para salir a la calle, fue cuando los grandes diseñadores lo usaron para vestir a sus modelos sobre la pasarela. Fue entonces cuando comprendimos que el raso sí puede usarse para todo.

Yves Saint Laurent, uno de los grandes visionarios de la moda, además de vestir a las mujeres con smoking, transparencias y de convertir en Alta Costura, unos sencillos vaqueros, fue un auténtico apasionado del raso. Más tarde, uno de sus sucesores, Hedi Slimane, también convirtió este delicado tejido en protagonista de muchas de sus creaciones.

De esta forma, gracias a ellos – y a muchos otros grandes modistos –, y junto al ojo de los cazadores de tendencias de la industria del fast fashion, empezamos a ver esta tela en las calles. Inspirándose en grandes campañas, los diseñadores de Inditex, Hennes&Mauritz o Mango empezaron a crear. Y así comenzamos a ver el raso en bombers – una de las prendas que sí o sí deberías tener en este tejido – chockers, la tendencia masiva del 2016 o slip dresses, esos vestidos que parecen un salto de cama pero que resultan ser la prenda perfecta para la primavera.

Nosotros para esta temporada apostamos por los zapatos de raso. Unas bonitas palas o mulés, unas zapatillas de deporte e incluso unos stilettos en este tejido, pueden ser los mejores candidatos para triunfar hasta que llegue el otoño.

Hablemos del raso

Hablemos del raso

Si echamos la vista atrás, el raso es uno de esos tejidos que siempre se ha relacionado con el lujo. Desde hace siglos, esta tela tan codiciada ha sido una de las preferidas para fabricar ropa de cama, trajes de novia, zapatos, batines – tanto de mujer como de hombre -, es decir, para crear prendas delicadas y suntuosas. Pero, ¿por qué de pronto hemos pasado a verlo por todas partes? Para conocer el motivo, es necesario repasar su historia

El raso llega desde Oriente. De hecho, fue uno de los productos exóticos más comerciados desde China a otras partes del mundo, como por ejemplo, la Europa de la Edad Media. Pero en un primer momento (y aunque parezca increíble), no se usaba únicamente para vestir, sino también para forrar muebles, e incluso salas enteras.

Poco a poco y con el paso de los años, este tejido tan suave y brillante pasó de vestir muebles, ropa de cama y prendas de la cúpula de la Iglesia católica (por poneros un ejemplo), a mostrar a las actrices de Hollywood en paños menores, ya que se empleaba para crear esos sensuales conjuntos de ropa interior, e incluso, a cubrir los cuerpos sudorosos y cansados de los boxeadores tras el primer asalto. ¿Os viene la imagen a la cabeza?

A lo largo de la historia de la moda, la versatilidad del raso, únicamente ha sido comparable con la del terciopelo. Sin embargo, cuando de verdad empezamos a verlo como uno de esos tejidos perfectos para salir a la calle, fue cuando los grandes diseñadores lo usaron para vestir a sus modelos sobre la pasarela. Fue entonces cuando comprendimos que el raso sí puede usarse para todo.

Yves Saint Laurent, uno de los grandes visionarios de la moda, además de vestir a las mujeres con smoking, transparencias y de convertir en Alta Costura, unos sencillos vaqueros, fue un auténtico apasionado del raso. Más tarde, uno de sus sucesores, Hedi Slimane, también convirtió este delicado tejido en protagonista de muchas de sus creaciones.

De esta forma, gracias a ellos – y a muchos otros grandes modistos –, y junto al ojo de los cazadores de tendencias de la industria del fast fashion, empezamos a ver esta tela en las calles. Inspirándose en grandes campañas, los diseñadores de Inditex, Hennes&Mauritz o Mango empezaron a crear. Y así comenzamos a ver el raso en bombers – una de las prendas que sí o sí deberías tener en este tejido – chockers, la tendencia masiva del 2016 o slip dresses, esos vestidos que parecen un salto de cama pero que resultan ser la prenda perfecta para la primavera.

Nosotros para esta temporada apostamos por los zapatos de raso. Unas bonitas palas o mulés, unas zapatillas de deporte e incluso unos stilettos en este tejido, pueden ser los mejores candidatos para triunfar hasta que llegue el otoño.

Por África Barragán

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